La puerta.
Corres, no sabes por que pero lo haces. Huyes de los miedos, los alejas en forma de lágrimas, de golpes, de tirones y de gritos. Lo que no sabes es que se acaba, todo tiene el final. Y cuando menos te lo esperas, ahí tienes la puerta. Esa puerta que hace que todo cambie. Ahora la duda está en abrirla o no.
Detrás de esa puerta puede estar la luz, la sonrisa de alguien, las risas o puedes encontrarte con un mundo negro.
Ahora decides tú, te toca empezar o seguir atrás. Cambiar o seguir igual. Sonreír o llorar. Vivir o morir.
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