Cansada.
Estoy cansada de los "tenemos que vernos", de que sueltes la piedra y escondas la mano, de que llegues y me desmontes la vida para volver a irte.
No, ya no te paso ninguna más. No quiero vivir pendiente de que me digas algo o de que me guiñes un ojo. Quiero volver a ver el mundo sin el filtro de tu sonrisa. Necesito aprender a andar sin ti a mi lado. Pero no puedo.
No puedo dejar que te vayas sin un último beso, sin una última tontería, con un pequeño "nosotros" roto.
Fuimos poco tiempo y mucho espacio, queríamos ir deprisa pero sin acelerar demasiado. No funcionó.
Al final, como siempre pasa con todo, se rompió.
Yo empecé a cambiar bruscamente, tú decidiste buscar otros labios.
Las historias de amor nunca cuentan la parte trágica, aquel final que nunca se escucha.
Pudimos haber sido el final, pero fuimos una simple historia de desamor. Sin hadas madrinas ni príncipes azules, sin tacones de cristal pertenecientes a una princesa rosa.
Nunca llegaré a comprender el por qué mis historias no tienen punto y final.
Comentarios
Publicar un comentario