Caer.

Es cómo que tu mundo se derrumba, que todo de lo que te creías dueño se ha esfumado, que tu felicidad ya ni cuelga de un hilo en llamas. Es cómo que todas las lámparas encendidas se apagan de golpe, y esa sonrisa que siempre iluminaba desaparece; es como que dejas de ser tú.
Y entonces decides saltar al vacío, librarte de toda atadura. Saltar sin cuerda, sin colchoneta que te proteja del impacto de la caída. Pero te da igual, sólo quieres saltar y desear ser aire para poder convertirte en suspiro.
¿Eres consciente de que no hay ser sin alas que sea capaz de mantenerse en el aire? ¿Crees que la gravedad hará una excepción contigo? Ya te lo digo yo, no. Caerás y no tendrás a quien te amortigüe la caída, nada estará ahí cuando lo necesites. Porque es lo que te mereces, y no se le puede dar más vueltas.

Es tu destino, que llama a la puerta constantemente pidiendo tu muerte.

Comentarios

Entradas populares